Hola

Mi nombre es Virginia Peraza González. Vivo en el Estado de Sinaloa y me gustaría contar mi historia.

Tengo 24 años de edad y nací con una enfermedad congénita llamada osteogénesis imperfecta. Una enfermedad muy rara pero sobre todo muy dolorosa, que afecta a los huesos. Puede ser hereditaria en un 50% o espontánea.

Como toda mujer yo tenía las ilusiones de tener un hijo, pero tenía miedo porque podía heredar la enfermedad a mis hijos, además de que iba a estar en peligro mi vida.

Siempre supe esto pero a pesar de todo decidí correr el riesgo y encomendarme a Dios.  Me casé con un muchacho muy bueno, él se llama Juan Carlos. ”Él no tiene osteogénesis”. Me embaracé y siempre tuve miedo pero también siempre tuve fe en Dios.

Realmente no tenía miedo a morir, lo que realmente me aterraba era que mi hijo la heredara.

Gracias a Dios mi hijo nació muy sano y sobre todo muy hermoso. No voy a negar que en algún momento de mi embarazo pensé en abortar. ¿Por qué? Porque tenía miedo, no quería que se repitiera la historia mía otra vez. Pero Dios es muy grande y todo salió bien gracias a él.

Mi bebé ahora ya casi cumple un año, se llama José Carlos y es muy inquieto, casi está del tamaño de mi cuerpo.

Soy una mujer de muy bajos recursos económicos, mi esposo se fue a los Estados Unidos, a trabajar, como la mayoría de los mexicanos, él también quiere realizar el sueño americano, como muchos suelen llamarle.

Pero a pesar de ser pobre, soy inmensamente feliz, porque tengo al ser más hermoso, que iluminará mis días hasta que me muera, mi hijo José Carlos.

Gracias mi amor, gracias por existir, te amo como no tienes idea y espero que Dios te bendiga siempre.

Y a mi esposo, que aunque esté lejos, también le mando mis bendiciones y mis mejores deseos.

Y por este medio también quiero decirle a él, que no se olvide de nosotros, pero especialmente de nuestro hijo, y espero que recuerde que acá en México siempre estará su familia, que lo espera con los brazos abiertos.

El mensaje que yo les quiero brindar a todos los que quieran conocer mi caso es: que en esta vida nada es imposible. Cuando realmente deseas algo de corazón, ni siquiera una discapacidad te lo podrá impedir. 

A pesar de mi discapacidad tengo una vida normal pero sobre todo muy dichosa, gracias a este ser hermoso que adoro más que a mi vida.

Atentamente:

Virginia Peraza González