|
De cómo me enteré del significado real de la OI
No podía dejar de mencionar de qué forma tan curiosa contacté
con esta comunidad hispana de OI y conocí el auténtico significado
de esta patología.
Como he dicho en otro lugar, cuando me diagnosticaron la OI,
sólo me hicieron un análisis etimológico del término y me
describieron la enfermedad como «una imperfecta formación ósea de
origen congénito». Pasé mucho tiempo pensando que era un nombre
genérico que designaba una situación congénita de fragilidad
ósea, pero sin contenido específico y, por lo tanto, muy rara
(única, diría yo).
En 1995 me conecté a Internet por vez primera y, como es
lógico, hice mi primera incursión a la búsqueda de información
sobre la «osteogénesis imperfecta». Pero no tuve éxito. Pensé que esta
búsqueda infructuosa me confirmaba en mis sospechas y no lo volví
a intentar.
Pero algo extraordinario me ocurrió en el verano
del 2001 (año mágico de odiseas espaciales):
|
|
...
Vi «Unbreakable», la película en la que Samuel L. Jackson hace el
papel de un afectado por OI, y que en España se llamó «El
protegido». Después de ver esta fantástica película de M. Night
Shyamalan, empecé a sospechar que, quizá, detrás de la
osteogénesis imperfecta había una patología concreta y descrita. Y
pensé que podía haber más afectados.
Busqué entonces información en Internet y,
ahora sí, encontré esta página de M. Barbero, la de AHUCE, etc.
Mi vida cambió desde entonces. Y descubrí el origen (no sé si
seguro o probable) de esta enfermedad: el colágeno. Sinceramente,
siempre había creído que el colágeno era una invención de los
fabricantes de cosméticos para vender cremas antiarrugas.
|

Samuel L Jackson en un momento de «El protegido».
|
|
...
Moralejas y enseñanzas
Para terminar, me gustaría
hacer un análisis (aunque sea breve) de esta crónica médica.
¿Hasta qué punto es lógico que un niño con OI juegue al fútbol
con 8 años y acabe a los 19 con las secuelas que tengo en la
actualidad? No me quejo, me considero afortunado. Pero, a veces,
resulta difícil aceptar como normal que a los 8 años jugaba al
fútbol y que ahora, además de un acortamiento de 8 cms. en una
pierna, necesito bastones para caminar y un aparato ortopédico Creo
que hoy en día esta situación es (o debería ser) evitable. Y,
como dicen las parejas que se separan, «¿en qué nos
equivocamos?». De esta forma, no será sólo una crónica más o
menos amena, sino que, además, será instructiva. Y espero que
ayude a no cometer los mismos errores.
En primer lugar, creo que
mi gran problema fue no haber sabido ajustar adecuadamente los
tiempos de reposo mientras me recuperaba de una fractura. Hubo
épocas en las que llegué a estar 2 y 3 años en cama o sin
caminar. Ahora sé que esta falta de ejercicio es uno de los mayores
enemigos de cualquier afectado por OI. Si no te mueves, pierdes
densidad ósea y masa muscular, con lo que tu situación física
será peor y las posibilidades de una nueva fractura aumentarán. Se
puede entrar en un círculo vicioso del que es muy difícil salir.
Quizá en los años 70's no se conocía la fisioterapia como
tratamiento en OI, pero ahora sí se conoce.
No sé si es adecuado el
uso de un aparato ortopédico protector. Por una parte, te protege.
Pero, por otra, provoca una disminución en el ejercicio porque, al
caminar, haces descansar en el aparato la mayor parte del cuerpo. A
mí me resultaría muy complicado prescindir de él a estas alturas,
pero tengo muchas dudas sobre su utilización.
Por otra parte, muchos de
estos problemas se produjeron, no porque yo como paciente propiciase
un tratamiento en lugar de otro, sino porque los médicos que me
trataban, que debían tener la información necesaria, no tenían
ninguna experiencia en pacientes con OI. Moraleja: busca un médico
con experiencia. A veces, un médico que no sepa de qué va la OI
puede causar perjuicios irreparables. Ya sé que los especialista en
OI no abundan, pero algunos hay. Y siempre es preferible que te
trate un especialista a que lo haga alguien que no conoce esta
enfermedad.
No sé si fueron adecuados
los clavos que me pusieron. El acortamiento que tengo en la
actualidad es atribuíble, en exclusiva, al fémur. ¿Por qué
algunos clavos frenan el crecimiento del hueso? En este momento, hay
clavos telescópicos que evitan este inconveniente. Por otra parte,
¿es lógico que el cirujano provoque una fractura mientras está
colocando un clavo, como me ocurrió con la última fractura? ¿Se trataba de un clavo inadecuado?
Y para acabar, me gustaría
hacer referencia al último de los grandes errores: el aislamiento.
Tener OI no es excusa para estar encerrado en casa o para no
normalizar tu vida. A veces será difícil. Pero hay una diferencia
entre lo que resulta difícil y lo que es imposible. Por suerte,
cada vez hay más facilidades para integrar a la gente en silla de
ruedas en colegios y en las ciudades, Queda mucho por hacer, sin
duda. Pero también es cierto que se ha avanzado mucho en este
camino.
|