El encuentro con Horacio

Paul se fue a Los Ángeles con mi hija, y una noche me llamó tan alegre que parecía que se hubiese ganado la lotería, me dijo "lucía, encontré un doctor, se llama Horacio, dice que hay un tratamiento que ayuda a fortalecer los huesos, y lo mejor de todo es que habla español". Yo no lo creía, quería que me contara más, pero tuve que esperar a que llegara para atacarlo con mis preguntas, Paul me dijo "sabía que esto iba a pasar, así que le pedí su dirección electrónica para que le escribas y él mismo te dé las respuestas".


Ma Paula cuando cumplió 3 años.


Primer tratamiento con pamidronato. Marzo de 1999

Así comenzó nuestra amistad con Horacio, él nos invitó a participar de la lista de OI en español y fuimos los numero 14 en entrar. Conocimos mucha gente y nos enteramos de todo lo que nunca antes supimos.

María me comunicó del congreso internacional de OI en Montreal, me dijo que ella iría y que me podía ayudar con la traducción, ya que yo no hablaba nada de inglés, y también me dijo que luego podía ir unos días a su casa en Massachusetts. Hablé con Paul y decidí ir. Llegué, me encontré con Rodrigo Cabello, Ana, Rodri, Hugo, Flor, Huguito, Isadora y sus padres que también estaban.

Pasamos increíble, conociéndonos, compartiendo lindos momentos e inclusive llorando. Por primera vez vi al doctor Fassier, y aunque fue muy poco lo que hablamos (a través de María) me encantó su conferencia y su amabilidad.

Regresé al Ecuador con muchas ilusiones, creamos la FEOI, y quería hacer el primer congreso iberoamericano de OI en mi país, quería que todos supieran del uso del pamidronato y los nuevos tratamientos traumatológicos.

Todo estaba marchando muy bien, estaba estudiando fisioterapia en la universidad y teníamos muy buenos contactos para realizar este proyecto, pero... no contábamos con la audacia de nuestro ex presidente Mahuad y su fin de semana bancario, la devaluación de la moneda, el levantamiento indígena y, por último, la caída de Mahuad.


Regresando al hotel en Montreal, luego de las cirugías en el Shriners.

Sin los yesos, se ven las heridas
...

Con su caída se cayó también nuestro proyecto, ya que de los 15000 dólares que habíamos logrado reunir (en sucres), luego de la devaluación, sólamente nos quedaron 5000 dólares, y las carpetas; los 6 médicos canadienses invitados y nuestras ilusiones se quedaron varadas.

Pese a este tremendo revés, no nos dimos por vencidos y pensamos que si los médicos canadienses no podían venir, pues los nuestros irían. Y luego de 3 negaciones de visa y de correr por mil lugares, viajaron el pediatra, el traumatólogo y la fisioterapista a Montreal. Nosotros también lo hicimos, ya que habíamos conseguido que acepten a Ma. Paula como paciente y debían hacerle varios exámenes para abrir su historia clínica.

Los doctores canadienses se portaron super bien, todo el hospital estuvo presto para ayudar a nuestros especialistas, los dejaron ingresar a quirófanos, ver todos los tipos de exámenes que se hacían e inclusive participar de las terapias físicas.